Vida a bordo

Despliegue Africano.- P.A. "Vigía" (P-73)

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Despliegue Africano.- P.A. "Vigía" (P-73)

Tras el último “Vida a Bordo”, nuestra actividad, a diferencia con la semana pasada, ha estado centrada en la mar llevando a cabo nuestra cuarta patrulla del despliegue. Al finalizar la escala de Luanda, nos hicimos a la mar, donde llevamos a cabo un ejercicio anti-piratería y de seguridad marítima con el buque expedicionario de la Sexta Flota de la Marina de Estados Unidos, el USS Hershel Woody Williams. Estos ejercicios, además de contribuir a mantener el adecuado nivel de adiestramiento durante nuestro despliegue, ponen en relieve el firme compromiso entre países aliados con la Seguridad Marítima en el Golfo de Guinea.

Durante nuestro tránsito a Cabo Palmas (Liberia) hemos continuado nuestras visitas a pesqueros con el fin de ofrecerles asistencia, caso que sea necesario, y continuar nuestra misión divulgativa en materia de seguridad. Como es habitual, nos agradecieron nuestra labor en la zona puesto que nos dicen que la presencia de buques de la Armada les aporta confianza y protección.

Por otro lado, hemos tenido oportunidad para hacer una colaboración bilateral con la corbeta “Commandant Ducuing” de la Marina Nacional Francesa. Con ella realizamos no solo ejercicios anti-piratería sino también ejercicios tácticos de evoluciones. Este tipo de maniobras son de vital importancia puesto que nos permite conocer mejor cómo trabajan otras marinas, compartir procedimientos y maneras de trabajar y por tanto tener un mejor conocimiento del entorno marítimo, lo cual es esencial para realizar nuestras patrullas con éxito.

Finalmente, durante el fin de semana hemos tenido unas estupendas condiciones meteorológicas que nos han permitido hacer una comida en cubierta durante el sábado.

Tras el último “Vida a Bordo”, nuestra actividad se ha centrado principalmente en tierra, en el puerto de Luanda, capital de Angola, excelentes anfitriones para el “Vigía” durante toda nuestra escala.

En este puerto, nuestro fundamental cometido ha sido el de estrechar lazos con la marina del país africano, así como cumplir con nuestros compromisos de apoyo a la misión diplomática española. Dentro de estos compromisos, recibimos a bordo autoridades civiles y militares de Angola y al Embajador de España en Angola con su equipo, los cuales nos han arropado de una forma extraordinaria permitiendo que nuestra escala haya sido más cómoda y segura.

Además, hemos llevado a cabo las Actividades de Cooperación Militar con la Marina de Angola, la cual ha mostrado un gran interés y admiración hacia nuestro país. Estas han sido pertenecientes al área sanitaria, buceo, seguridad marítima y contraincendios, entre otras. Como ya hemos narrado en otros capítulos, son de gran utilidad para comprender cómo trabajan otras marinas, así como para poder intercambiar conocimientos y procedimientos sobre todas estas capacidades y tareas a bordo.

Además, durante nuestra escala hemos tenido oportunidad de ser el punto de encuentro de 12 marinas amigas, dando a conocer en nuestra cubierta la labor de los barcos españoles en el Despliegue Africano, actividad que se viene llevando a cabo de manera ininterrumpida desde el año 2010.

A pesar de haber tenido una apretada agenda, hemos podido disfrutar de momentos de desconexión, pudiendo visitar el Museo Militar de las Fuerzas Armadas Angoleñas, así como poder salir a comer a una zona acotada para nosotros en un restaurante con el fin de no romper nuestra “burbuja” COVID.

Finalmente, nos hacemos de nuevo a la mar donde realizaremos un ejercicio con el barco de la Marina de EE.UU. para posteriormente navegar al noroeste en nuestro tránsito hacia Dakar (Senegal).

Tras el último “Vida a Bordo”, nuestra actividad ha estado centrada fundamentalmente en tierra, en concreto en el puerto de Pointe-Noire, lugar donde el barco fue recibido con una calurosa bienvenida bajo la unidad de música de la Marina Nacional de la República del Congo.

Allí, nuestro principal cometido ha sido el de cumplir con nuestros compromisos de apoyo a la diplomacia y estrechar lazos con el país africano. Dentro de estos compromisos, recibimos a bordo autoridades civiles y militares. Además, llevamos a cabo las Actividades de Cooperación Militar con la Marina del Congo. Estas actividades, pertenecientes a las áreas de sanidad, buceo, seguridad marítima y contraincendios, son de gran utilidad para comprender cómo trabajan otras marinas, así como para poder intercambiar conocimientos y procedimientos sobre todas estas capacidades y tareas a bordo. Mediante el conocimiento mutuo y el intercambio de experiencias contribuimos a la mejora de la seguridad marítima global, y en concreto, en África Occidental.

Tras completar la escala en puerto, nos hicimos de nuevo a la mar, navegando en demanda del puerto de Luanda, capital de Angola, ya conocida por el barco al ser el lugar de origen del pesquero al que socorrimos la semana pasada mientras se encontraba a la deriva.

Allí continuaremos con nuestras labores de apoyo a la delegación diplomática española, visitas protocolarias a autoridades, visitas culturales como la que realizaremos al museo de las Fuerzas Armadas angoleñas y las Actividades de Cooperación Militar. Todo ello con el fin de estrechar lazos con Angola.

Tras el último “Vida a Bordo”, hemos continuado navegando en las aguas del Golfo de Guinea, en esta ocasión adentrándonos en aguas que todavía no habíamos patrullado, como son las Zonas Económicas Exclusivas de Gabón, El Congo y Angola.

Durante los primeros días, tras dejar atrás el Puerto de Tema (Ghana), navegamos en demanda del grupo de pesqueros españoles que se encuentran faenando en los caladeros de pesca de Gabón, El Congo y Angola. Nuestro objetivo fundamental allí es el de proporcionarles protección frente a las actividades ilícitas que desafían a la seguridad en el Golfo de Guinea día a día, así como mostrarles cercanía y disponibilidad para cualquier asistencia o necesidad que se presente.

Tras finalizar la patrulla en la zona más meridional, pusimos rumbo a Pointe Noire (República de El Congo), con el fin de cumplir con nuestra misión de cooperación militar, nuestros compromisos diplomáticos y estrechar lazos bilaterales con dicho país.

Durante ese tránsito, recibimos una llamada de socorro procedente de un pequeño pesquero con cinco personas que llevaba a la deriva 5 días a más de 70 millas de costa sin comida ni bebida. Afortunadamente, conseguimos detectarlo a las pocas horas y socorrerle. Embarcamos a los náufragos a bordo proporcionándoles ropa de abrigo, asistencia sanitaria, alimentación y zona de descanso. Además, remolcamos la embarcación hasta su puerto base, Luanda (Angola). Allí, transferimos a los cinco náufragos y el pesquero a las autoridades nacionales.

Tras ello, y con la profunda satisfacción de haber socorrido a cinco vidas a merced de la mar, cumplimos otro día navegando antes de hacer nuestra escala próximamente en Pointe Noire.

Tras el último vida a bordo, hemos continuado con el cumplimiento de nuestra misión en las aguas del Golfo de Guinea, en esta ocasión adentrándonos en las que presentan mayor índice de incidencia de actividades ilícitas y piratería de la región.

En primer lugar, tras el ejercicio llevado a cabo con las Armadas de Nigeria y de EEUU, hicimos escala en el puerto de Lagos (Nigeria) en donde, además de reabastecernos de víveres y combustible, tuvimos diversas actividades protocolarias. Durante la mañana del día 11, en el ámbito de las Actividades de Diplomacia de Defensa (ADD), el Embajador de España en la República Federal de Nigeria y el Comandante del buque visitaron el Western Naval Command HQ y el Naval Training Command HQ donde se llevaron a cabo visitas protocolarias a diversas autoridades militares, algo que sin duda contribuye a mejorar nuestras relaciones con dicho país.

Tras tres días en Lagos, nos hicimos de nuevo a la mar, esta vez rumbo oeste, en demanda del puerto de Tema (Ghana). Allí nos esperaba una breve escala en al que se iba a producir el relevo programado de personal de mitad de misión. El día 17, atracados en el muelle de Tema, con orgullo despedimos a nuestros compañeros que habían dado lo mejor de sí en estos meses de misión lejos de casa. No tardaron demasiado en llegar aquellos cinco miembros que venían de España, y que, con fuerza y energía, se disponían a afrontar junto con el resto de la dotación los últimos dos meses de nuestra misión.

En los próximos días nos dispondremos a dar seguridad y protección a los pesqueros españoles que se encuentren faenando en los caladeros de pesca de Gabón, Congo y Angola, mostrando, como siempre, nuestra cercanía y disponibilidad ante cualquier necesidad que les pueda surgir. Por la proa, nuestra entrada en Pointe Noire (República del Congo), continuando, asimismo, con nuestra misión de cooperación militar en tierra.

Finalizando nuestra segunda patrulla en el Golfo de Guinea, nos disponemos a dirigirnos a nuestro siguiente puerto, en este caso Lagos, en Nigeria.

Esta semana ha venido marcada por la inestabilidad, lluvias y mal tiempo general, algo que, sin embargo, no ha impedido la consecución de los objetivos de esta patrulla. De modo más específico, hemos continuado registrando información relativa al tráfico mercante y estando pendientes de cualquier posible actividad sospechosa o necesidad de seguridad y auxilio en la zona. Asimismo, se procedió a hacer presencia en la zona de plataformas petrolíferas marinas de la región.

Por otro lado, realizamos un primer contacto con la Marina nigeriana, en este caso una patrullera que nos dio la bienvenida a sus aguas y nos agradeció nuestra misión y las actividades de colaboración que nos disponemos a realizar. Dentro del marco de estas actividades, destaca el ejercicio que realizaremos mañana con diferentes unidades de la Marina de Nigeria y un buque auxiliar estadounidense. El ejercicio, enfocado a la lucha contra la piratería, consistirá en realizar un abordaje al buque americano, que simulará ser atacado por piratas y al cual nuestro equipo operativo de seguridad junto con las fuerzas nigerianas deberá dar protección.

Sin más, nos disponemos a afrontar la recta final de esta patrulla con energía y con el ánimo alto gracias al apoyo que recibimos de los nuestros desde casa.

En este nuevo “vida a bordo” relatamos una nueva semana de trabajo patrullero de altura “Vigía”, marcada también por momentos de ocio, como la tradicional celebración del paso del Ecuador.

Como digo, en esta intensa semana la dotación ha participado de una de las más antiguas tradiciones de la Armada, la ceremonia del paso del Ecuador. Aquellos denominados “neófitos”, es decir, los que nunca antes habían cruzado el Ecuador navegando, participaron en una ceremonia en la que debían “pagar” un tributo al dios Neptuno con el fin de dejar de ser bisoños marineros y convertirse en avezados profesionales de la mar. Esta ceremonia, de gran arraigo en las tradiciones centenarias de la Armada, finalizó con un arroz a banda en cubierta de vuelo que preparó el servicio de aprovisionamiento. Al final del día, con el recuerdo de la celebración muy reciente y con los diplomas que acreditan el cruce del Ecuador entregados, el “Vigía” se desprendió de 30 neófitos y ganó 30 avezados lobos de mar. No está nada mal.

En el plano operativo, durante esta semana se realizaron un total de seis visitas a pesqueros españoles, lo que supuso un gran esfuerzo para el trozo de visita y registro y el equipo operativo de seguridad, pero también para el personal de maniobra y de sanidad, teniendo este último que prestar apoyo médico a un miembro de la tripulación de un pesquero.

El “Vigía” comenzó la semana en una nueva área de responsabilidad asignada y, guiados por el Mando Operativo Marítimo, localizó a todos y cada uno de los pesqueros que faenaban en la zona encomendada y procedió a visitarlos ofreciendo asistencia, asesoramiento en materias de seguridad y apoyo. Asimismo, los patrones proporcionaron información sobre sus patrones de pesca que resultan muy útiles para el planeamiento de nuestra misión.

Además, siempre resulta agradable encontrar compatriotas en la mar y si es a más de 4000 KM de casa, todavía más. Así lo manifestamos nosotros y nos lo hacen saber los patrones y así nos lo demostró concretamente el pesquero “Gene”, que despidió a nuestro equipo ondeando la bandera nacional al grito de: “¡Viva la Armada Española!”

Finalizamos el mes de julio y comenzamos un nuevo mes y semana con nuestra moral, voluntad de servicio y energía alta para realizar presencia marítima en las zonas que acumulan mayor incidencia de actividades de delincuencia marítima en el Golfo de Guinea.

Actualmente nos encontramos saliendo del Puerto de Tema (Ghana). Hace cinco días recalábamos en este país, puerto que aprovechamos para realizar una escala logística, necesaria tras 21 días de patrulla y vigilancia marítima por las zonas donde habitualmente operan los buques españoles, en las zonas económicas exclusivas (ZEE) de Senegal, Guinea, Guinea-Bisáu, Sierra Leona, Liberia, Costa de Marfil, Ghana y Togo.

Asimismo, nuestro barco ha mantenido contacto con los Centros de Operaciones Marítimas de los estados ribereños de Cabo Verde, Sierra Leona, Costa de Marfil y Togo con objeto de compartir información sobre el conocimiento del entorno marítimo, lo que contribuye a mostrar una imagen de España y de sus Fuerzas Armadas como el actor robusto y fiable en materias de seguridad marítima que es.

Con las fuerzas renovadas tras la citada escala, en la que hemos permanecido atracados en el muelle manteniendo el aislamiento siguiendo los protocolos sanitarios pero disfrutando de una zona acotada en tierra, comenzamos una nueva etapa en este despliegue. Una etapa que afrontamos con la ilusión de ver cómo, a pesar de llevar algo más de un mes de navegación, los ánimos y la elevada moral de la dotación continúan intactos.

Por la proa tenemos el tránsito hacia Lagos (Nigeria). Durante esta navegación tenemos previsto realizar presencia en aguas de alta densidad de tráfico de buques de vinculación nacional así como realizar patrulla en las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) de Benín, Nigeria y Camerún contribuyendo a reforzar la seguridad marítima. Por lo tanto, se espera que esta próxima semana esté repleta de actividades que harán nuestra navegación amena, cumpliendo con la misión encomendada y nuestra voluntad de proteger.

Desde el último Vida a Bordo, hace ya una semana, hemos continuado con nuestra patrulla transitando los diferentes caladeros de pesca de la zona en donde faenan nuestros buques de vinculación nacional. Para ello establecimos un plan de navegación en el cual procederíamos a patrullar la zona, informando de nuestra misión a todos los buques con los que nos encontrásemos y dando nuestros datos de contacto para que nos avisasen en caso de emergencia o actividad sospechosa en la zona.

Como saben, navegamos en una zona donde periódicamente se suceden ataques y es por ello que hemos percibido una mayor concentración en la aplicación de buenas prácticas para ser abordados por los buques con los que nos hemos cruzado. Concretamente, recibimos un aviso por parte de un buque mercante que procedimos a investigar a máxima velocidad. Afortunadamente, se trató de una falsa alarma pero siempre es grato comprobar que los buques en la zona cumplen con las medidas recomendadas para, entre todos, ellos y nosotros, hacer una mar más segura.

Hace ya un mes que salimos de Cádiz; desde entonces, hemos pasado 26 días en la mar, aunque lo ameno que se está haciendo este despliegue hace que parezca mucho menos tiempo. La dotación del barco continúa haciendo un gran trabajo, desempeñando su labor con profesionalidad, disfrutando de la navegación, con la moral alta y teniendo siempre presente en nuestro día a día a nuestras familias, nuestro gran impulso para seguir adelante.

Desde nuestro último “vida a bordo”, hemos navegado muchas millas en el cumplimiento nuestra misión.

Tras intensos días intensos de mar, tocó entrar en el puerto de Praia, Cabo Verde. Las actividades de cooperación militar en Praia fueron enfocadas a sanidad, manejo de embarcaciones, procedimientos de conocimiento del entorno marítimo y seguridad interior. Asimismo, recibimos a bordo a la Excma. Sra. Embajadora de España en Cabo Verde como parte de nuestras actividades en apoyo a la diplomacia de Defensa. Además, se ofreció una cena precedida de arriado solemne de bandera a la misión diplomática y a las autoridades locales.

Tras esto, el día 1 de julio salimos a la mar y cumplimentamos una ventana de cooperación con una aeronave de la Marina Francesa, la cual nos proporcionó información sobre los pesqueros que se encontraban faenando en la zona así como de los posibles contactos sospechosos. La cooperación, con la marina amiga y aliada de Francia, se desarrolló en el marco del proyecto piloto de la Unión Europea de Presencia Marítima Coordinada (PMC).

En las últimas semanas hemos estado navegando por los caladeros de pesca de África Occidental, donde muchos pesqueros españoles realizan su trabajo. En una de nuestras visitas a pesqueros, el “Bahía de Huelva” nos solicitó apoyo en el traslado de material logístico a otro pesquero español. El transporte de material, según nos informaron, resultaba fundamental para poder proseguir con las tareas de pesca. Rápidamente, alistamos el Equipo de visita y registro además del Equipo Operativo de Seguridad para llevar a cabo el traslado. Ambos equipos hicieron una labor extraordinaria. Tal es así, que el capitán del pesquero nos transmitió su más sincero agradecimiento por la ayuda y su inmensa alegría de saber que estábamos por la zona contribuyendo a mantener y mejorar la seguridad marítima. Que los ciudadanos españoles nos dediquen esas palabras de gratitud, supone para nosotros el mejor estímulo que podemos tener para continuar desarrollando nuestra misión.

Actualmente nos encontramos navegando en demanda del puerto de Lomé, en Togo, adentrándonos de lleno en la zona donde anualmente se reciben más avisos de piratería, dispuestos a asistir a todo buque que lo necesite, pero siempre con un ojo puesto en la gran cantidad de buques pesqueros y mercantes españoles que contribuyen al traslado de recursos a nuestro país.

    

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