Expedición de Alonso de Arellano (1564-1565), de la expedición de Villalobos

a expedición estaba formada por cuatro naos:
La expedición comienza cuando la San Lucas se desvía de la flota de Legazpi.
Sabemos que, diez días después de iniciado en Puerto de la Navidad el viaje capitaneado por Legazpi, el patache San Lucas se separó definitivamente del resto de la armada. Las órdenes dadas eran que se mantuviera a media legua de la formación, pero Arellano, alegando que “de esta forma en que se le obligaba a navegar el buque encapillaba mucha agua”, decidió ir alejándose poco a poco, sin que el resto de las naos pudiera hacer nada para impedirlo.
A bordo iban el capitán de la nao Alonso de Arellano, un piloto mulato llamado Lope Martín (que volverá a aparecer en un viaje posterior como piloto de la San Jerónimo), el maestre Nicolau el Griego, el contramaestre Juan Yáñez, el marinero Juan de Bayona y un tal Pedro de Ribera.
La travesía del patache San Lucas, desde el mexicano Puerto de la Navidad hasta las Filipinas, unas 2.200 leguas, duró 70 días de navegación, con el breve paréntesis del fondeo en alguna isla donde apenas pudieron los españoles abastecerse de agua y víveres. Ello supuso una marcha media superior a 30 leguas diarias, con vientos alisios del nordeste y la ayuda de la corriente ecuatorial. Si bien no padecieron grandes tormentas, los vientos frescos, la mar consiguiente, los muchos arrecifes, la hostilidad de los indígenas y la falta de provisiones de toda índole pusieron a prueba la pericia marinera y la entereza de quienes cruzaron el Pacífico con un barco de tan solo 40 toneladas.
A su regreso informaron que, al llegar a Mindanao, a pesar de haber buscado la armada de Legazpi, no les fue posible encontrarla, por lo que pusieron rumbo de regreso para dar cuenta de ello, arribando al Puerto de la Navidad el 9 de agosto de 1565.
Al regreso de Urdaneta y puesto en conocimiento de la Real Audiencia, la actitud demostrada por Arellano fue sancionada: fue preso junto al piloto mulato Lope Martín, aunque, gracias a sus influencias, se libró del juicio y de la condena. Su desprestigio fue grande, y se le recuerda como un traidor a la causa. Marchó a Nueva España, donde falleció en 1579.
Fuente:
Relación muy singular y circunstanciada hecha por Don Alonso de Arellano, capitán del patax «San Lucas», del armada del general Miguel López de Legazpi ... que se separó con una tormenta muy furiosa...
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