Navegación Virtual Juan Fernández

Expedición de Juan Fernández (1574)

Letra D
e Juan Fernández (Cartagena 1529 – 1599 Santiago de Chile), nombre muy común de la época, dicen ser nacido en Cartagena de España, aunque otros autores dicen que fue en Ferrera, Asturias. No falta quien dice que es oriundo del Puerto de Santa María, Cádiz y otros de Jerez de la Frontera.

Fue el descubridor de las islas que llevan su nombre, las islas de Juan Fernández.

Tuvo varios homónimos: uno portugués y otro oriundo del puerto de Santa María en 1618. Hay noticias que el 24 de octubre de 1499, el rey Manuel de Portugal extiende una patente para un viaje de exploración para un tal "...Joao Fernandes...", habitante de las islas Terceras para emprender una búsqueda a ciertas islas.

Este mismo piloto fue el que el 19 de marzo de 1501, Enrique VII de Inglaterra, autorizó a ir en compañía de unos mercaderes de Bristol llamados Francisco Fernández y Juan González, y otros habitantes de las Azores para explorar "...las islas, países, regiones y provincias en los mares hasta entonces desconocidos de los cristianos..."

De sus primeros pasos por America, se sabe que se estableció primero en Nicaragua, asociado a Sebastián Benalcazar o Belalcazar, y se ocupaba de la fabricación de navíos en 1531.

De la ciudad de San Miguel de Piura, Perú, Sebastián Benalcazar o Belalcazar sale con un grupo de españoles hacia Tumbez, movidos por la fama y riquezas del Perú; se unen a Diego de Almagro y contra Pedro de Alvarado el 14 de octubre de 1534 (Torres de Mendoza, Pacheco y Cárdenas y Espejo 1848, tomo X p. 167).

En una carta de Francisco Bernaldo de Quirós fechada el 29 de septiembre de 1546 al Emperador, dice hablando de los seguidores de Gonzalo Pizarro: "...Es otro capitán en la mar, un tal Juan Fernández, villano, natural de Palos, maestre que fue mucho tiempo del galeón de los Gobernadores; es vecino y casado en la ciudad de Lima..."

Al parecer llegó a Chile en 1550; y en 1560, en el Perú era contramaestre de un barco que acompaño a Francisco Villagra en la expedición de Álvaro Mendaña en 1562.

Según se sabe, de una declaración jurada sobre los servicios de su amigo Hernando Gallego Lamero de Andrade, que fue con Álvaro de Mendaña en 1567 como piloto mayor, Juan Fernández, el 21 de julio de 1588 manifestó tener 60 años. En otra declaración hecha en Lima el 2 de febrero de 1590, “dixo de ser de 60 años poco más menos”, podemos concluir que debió nacer hacia el año 1529.

En 1570 actuaba en Valparaíso como maestro y piloto del navío San Juan Vizcaíno.

Normalmente los viajes de Chile – Perú, solían durar entre 20 y 25 días. Pero los tiempos del viaje de ida desde Perú a Chile variaban bastantes meses. Se tienen noticias de:

  • un siciliano de nombre Juan Alberto dice que tardó 6 meses;
  • de la armadilla De Almagro que en 1535 invirtió 4 meses;
  • Diego Villalón, al mando de la Santiago en 1543 tardó 5 meses,
  • una galera en 1549 tardó 3 meses y medio;
  • el Galeón San Cristóbal lo hizo en 2 meses y medio;
  • Fray Reginaldo de Lizárraga cuenta en su diario que embarcó en Lima con un matrimonio y durante el viaje engendraron dos hijos en el trayecto de El Callao al Puerto Coquimbo.

La campaña de Juan Fernández tiene su origen en las graves dificultades que presentaba la comunicación entre Chile y Perú, algo necesario por las noticias y comercio en la mar entre Lima y Valparaíso que era un viaje placentero.

Las condiciones meteorológicas de vientos y corrientes contrarios a la derrota, obligaban a navegar pegados a costa, barajándola y fondeando de noche. El Almirante de origen genovés Pastene en 1547, uno de los más entendidos de los temas náuticos de la época y muy atrevido en sus derrotas, tardó 8 meses desde El Callao hasta Valparaíso para dar aviso a Don Pedro de Valdivia de la rebelión de Gonzalo Pizarro.

El viaje desde El Callao hasta Valparaíso era largo, por tener que navegar contra dos efectos meteorológicos permanentes:

  • el primero una corriente que venía del Sur descrita por Alonso de Chaves en su libro “Espejo de los Navegantes” y en 1590 por el jesuita José de Acosta en su "...Historia natural y moral de las Indias..." que la describió científicamente y por primera vez, la corriente fría del Pacífico sudamericano; 217 años antes de que Humboldt la "popularizase" en 1807 y le diera su nombre, otra de tantos plagios a los científicos españoles; y
  • el segundo hacer cara constantemente a los vientos del sur. Estos llegaban a inmovilizar las naves por largo tiempo hasta el extremo que muchos pasajeros, fastidiados por la demora, preferían desembarcar y marchar por tierra en espera que el barco les diera alcance alguna vez. Se han registrado viajes que tardaron seis meses entre El Callao y Valparaíso.

Las naves partían de una latitud 12°N para llegar a los 33°S arrumbados al SSE recorriendo unas 1260 millas. Dos inconvenientes había: Los alisios del Seque obligaban a las naos a navegar ciñendo todo el rato, y el segundo inconveniente era la corriente de Humboldt, que dificultaba el tránsito hacia el Sur

Juan Fernández, en 1574, recibió el mando del navío Nuestra Señora de los Remedios. En la partida de carga, firmada en Santiago el 24 de mayo de 1574 ante el escribano Nicolás de Garnica, todavía se le llama _"maestre de navío” no obstante tener el mando de la nave.

En los últimos días de octubre de 1574, Juan Fernández parte de El Callao rumbo a Valparaíso. Intuyó que la navegación hacia el sur alejada de la costa, encontraría vientos del Norte y corrientes beneficiosas, diferentes a las existentes cerca de la costa.
Para ello, en lugar de tomar la ruta del sur, se internó en el Océano Pacífico con rumbo a poniente, hasta encontrar vientos del norte. Entonces giró hacia el sur, llegando al puerto de la Concepción en 30 días.

Este hecho tan extraordinario, causó tal asombro que, a su regreso a Lima, Juan Fernández fue llamado a explicar a las autoridades el secreto de su ruta y del sistema de vientos que había aprovechado. La gente de mar comenzó a llamarle “El Brujo"”para tratar de explicar tan portentoso descubrimiento. La Inquisición le abrió un expediente informativo para determinar la verdad de los hechos. No hallando nada extraño en su conducta, la documentación que aportó permitió establecer una ruta para futuros viajes y al piloto se le apodó “El Brujo”, mote que le acompañaría hasta el fin de sus días. (José Ferrer de Couto y José March y Labores [sin fecha])

    

Este sitio web está gestionado por la Armada y utiliza cookies propias y/o de terceros para la publicación de contenidos web a través de la recolección de información de los datos personales de tipo: idioma de presentacion, si el usuario está en una nueva sesión o visita, distinguir usuarios y sesiones, procedencia web.

Usted puede permitir su uso o rechazarlo, también puede cambiar su configuración siempre que lo desee.

Si pulsa el botón "aceptar cookies", se considera que acepta su uso. Encontrará más información, incluida información sobre cómo configurar las cookies, en nuestra Política de Cookies.

Aceptar seleccionadas Política de cookies